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¿Cómo acompañar a nuestros hijos durante la adolescencia?

Hace unos días mi hija mayor cumplió 12 años, y los cambios ya empiezan a sentirse.
Al llegar a la adolescencia, nuestros hijos…

Hace unos días mi hija mayor cumplió 12 años, y los cambios ya empiezan a sentirse.  

Al llegar a la adolescencia, nuestros hijos comienzan a experimentar importantes cambios en su manera de pensar, sentir y actuar. Estos cambios forman parte del proceso de crecimiento y desarrollo.

Como madres y padres, es posible que nos preocupen algunas de estas transformaciones y nos preguntemos: 

¿Cómo es posible que mi hijo o mi hija, con quien antes compartía tantos momentos y conversaciones, hoy parezca tener cada vez menos ganas de hablar conmigo?

Una de las razones tiene que ver con la necesidad del adolescente de construir un espacio psicológico de intimidad. Se trata de un espacio propio en el que puedan elaborar sus emociones, pensamientos, dudas y experiencias, mientras comienza a construir una identidad más autónoma.

En este proceso, es habitual que busque mayor privacidad, que cuestione algunas de nuestras opiniones o que prefiera compartir determinadas experiencias con sus amigos antes que con su familia. 

Estas situaciones pueden generar frustración, preocupación y, en ocasiones, llevarnos a entrar en una confrontación permanente. Sin embargo, es importante que no interpretemos automáticamente estas conductas como un rechazo hacia nosotros. 

Muchas veces, como adultos, tendemos a ofrecer consejos o corregirlos antes de comprender qué les está pasando. Por eso, es importante generar espacios de diálogo en los que puedan expresarse con confianza, sin sentir que cada conversación terminará en un reproche o una discusión. 

También necesitamos hacerles saber que estamos disponibles cuando quieran hablar, aunque no siempre elijan hacerlo en el momento que nosotros esperamos. 

Un aspecto importante es respetar su intimidad. Esto no significa desentendernos de lo que les sucede, sino que como padres podamos encontrar un equilibrio entre acompañar y permitirles desarrollar autonomía. 

Por último, es importante prestar atención a algunas señales que pueden indicar que nuestros hijos están atravesando un momento de dificultad emocional, como cambios persistentes en el estado de ánimo, tristeza frecuente, irritabilidad intensa, aislamiento de sus amistades y familiares, pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban, alteraciones importantes del sueño o del apetito, dificultades en la escuela o expresiones de desesperanza. 

Estas señales nos tienen que poner en alerta para prestar atención. 

Si el malestar persiste, se intensifica o interfiere en su vida cotidiana, es importante buscar orientación profesional.

Ante expresiones de querer hacerse daño o de no querer vivir, debemos tomarlo en serio, preguntar directamente por su seguridad y buscar ayuda inmediata. 

Lic. Leandro Rios
Psicólogo y docente universitario.